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viernes, 4 de enero de 2008

La cola del cocodrilo

La soledad es el patrimonio de la edad adulta, si así ha sido siempre establecido, pero yo había sido solitario desde mi infancia y extraño al mundo desde que abordé a las riveras del Nilo y no tuve que acostumbrarme a la soledad, como tantos otros, si no que la soledad era para mi un hogar y un refugio en las tinieblas.

... y, sin embargo, no me siento sola, me siento autónoma, autosuficiente y contenta de estar dónde y como estoy.

lunes, 17 de diciembre de 2007

COMO UN ANTROPÓLOGO EN MARTE

Ayer estuve en Aranda de comilona con los amigos del marido de mi amiga M. Todos encantadores, sus parejas encantadoras también, es de los pocos grupos de trabajo que no se pasa la comida entera hablando de construir aviones, ni poniendo verde a algún compañero o compañera o quejándose de cualquier otra cosa. Me gusta quedar con ellos.

Pero yo tengo alguna clase de error de programación o acaso he nacido en una época que no es la mía o he ido a caer en el planeta equivocado, por que es así como me siento. Es algo muy similar a lo que describe Temple Grandin a Oliver Sacks sobre su yo, su microcosmos definido por su síndrome de Ásperger, frente al mundo, solo que su soledad es una soledad sin melancolía y la mía está cargada de emociones compartidas y no compartidas. Pero ninguna de las dos entendemos el mundo que nos rodea y somos como una pieza defectuosa de un puzzle, no encajamos.

Estoy totalmente desubicada en cualquier grupo social, no pertenezco a ninguno ni soy capaz de integrarme, esto ha sido así desde que recuerdo, es una característica que nació conmigo. Para contrarrestar esta situación, he aprendido a “adaptarme” perfectamente a cualquier grupo, a cualquier situación, puedo disfrazarme de cualquiera, siempre con un pie dentro y el otro fuera.

Cuando empecé con L(uis), yo tenía mil dudas, como siempre, pero como él estaba dispuesto a estar conmigo contra viento y marea, lo arriesgué todo y me uní a él y a su mundo, me mimeticé todo lo que pude y llegué a sentirme parte de algo, por fin tenía mi propia familia, mi propio mundo, pero eso me costó perder el 90% de mi misma. Por eso, cuando salió de mi vida, sentí un tremendo alivio y el shock de la pérdida del pilar de mi vida que hizo tambalear mi microcosmos, se veía recompensado con el hecho de que yo despertaba de un profundo sueño, como si Sandman hubiera estado encerrado en una burbuja durante aquellos años… y puede que todavía lo esté.

Mi minúscula existencia está compuesta por un gran número de puntos de interés, pero todo ello es, como digo, un error de programación y de ninguna manera significa que yo sea mas completa. Por eso me interesa casi todo aunque no sepa de nada. Por eso no puedo hacer como el resto de los mortales y pertenecer a un grupo definido, no puedo seguir siendo yo si no contrasto los tacones y la falda de tubo con unas botas diesel negras y naranjas, sin días de manoletinas infantiles y días de negro y botas de tacón alto.

Por eso he sentido que P es mi último reducto por que, aunque somos incompatibles a nivel emocional a pesar de ser dos polos opuestos de la misma cosa, él flota en medio de la nada igual que yo, aferrado a sus mil sabidurías, por que con nadie mas podría reírme de un video de youtube después de haber charlado sobre savants o sobre neurociencia o sobre cualquier otra cosa, normalmente yo escuchando. Pero también con P tuve que renunciar a una parte de mi, en este caso muy pequeña, pero muy importante: la seguridad, la paz y el equilibrio emocional.

Me entristece pensar que no existe en mi inadaptación, la posibilidad de la felicidad en el amor.