miércoles 24 de junio de 2009

Mi pobrecita rodilla

Ahora que empiezo a sentir tremendamente los efectos positivos del yoga en mi cuerpo y en mi mente, resulta que la rodilla ya no puede mas. Mañana tengo cita con el rehabilitador y el sábado me hacen una resonancia magnética, por lo visto tengo una meniscopatía y van a ver si lo pueden solucionar sin tener que operarme.
Me preocupa un poco, por que no me importa retrasar lo de la moto, pero el yoga quiero que forme parte de mi vida y no quiero dejarlo. Puedo salir menos con la bici o hacer otro tipo de ejercicios que no me pasen factura a la rodilla... me he desanimado un poco y he acabado pasando un par de semanas de reflexión en las que me he sentido realmente floja, sin fuelle y bastante triste. He estado recapitulando y organizando ideas, reconociendo pautas, estudiando mecanismos... Podría parecer que este trabajo es absurdo y algo destructivo, pero no es así, la vida es muy larga y creo que es necesario pararse a estudiar las propias jugadas con el fin de perfeccionarlas para una mayor efectividad de las jugadas siguientes.
No se trata de autocastigarse por los errores cometidos, si no de estudiar los mecanismos inconscientes que nos hacen la vida mas difícil para poder eliminarlos en la medida de lo posible y sustituirlos por otros mas sencillos o mas constructivos para nosotros.
Mi terapeuta me dijo, entre risas, que no debía salir con el tipo de hombre que me atrae hasta no haber "reestructurado" ciertos patrones para dejar de salir con hombres autoritarios y agresivos o violentos, así que les he comentado a mis amigos que mi terapeuta me ha prohibido a los hombres, aunque me permite los amantes, qué generoso!.
Así que nada, tendré que empezar a valorar un poco mas las cosas sencillas y olvidarme del tipo de persona que se ha construido una máscara super barnizada de estudiada sofisticación, esa gente que no deja nada al azar, ni en su forma de vestir, ni en la música que escucha, ni en lo que come, que practica todos los deportes guays, nada de futbol ni patochadas, que habla varios idiomas, que necesita rodearse de un halo de misterio y sabiduría por haber vivido en diferentes sitios... que construye con todo esto una coraza que solo lleva a la soberbia y que descuida el interior, las entrañas, en lugar de dejar que todas estas cosas abran sus espíritus y los engrandezcan, es decir, que se "sencillicen", se convierten en personas hiperexigentes eternamente insatisfechas.
Yo no he vivido fuera de españa, ni hablo idiomas, me permito el lujo de pasarme una tarde entera viendo series americanas en la tele mientras plancho, paso el aspirador y hago el baño, me satisface, me llena de una forma paralela a cómo me llena salir a la montaña, sea la de aquí al lado como la de la conchinchina. Estoy cansada de eso que se supone que debemos ser o hacer para parecer mas sofisticados y diferenciarnos de la plebe, lo que mi amigo P llamaría "gafapastismo", que son los dandis del siglo XXI, mas preocupados por parecer que por ser.
En este sentido yo me siento orgullosa de mi misma por que siempre he dado prioridad a mi interior frente a mi exterior y, hoy por hoy, puedo decir que tengo gente a mi alrededor que me quiere de verdad, tal cual soy, gente con la que puedo contar. ¿Existe un alimento mayor para el alma que los mensajes que intercambiamos mi amiga N y yo tras una conversación serena de café?,
Joan- "Me ha dado mucha energía positiva verte hoy, eres de lo mejorcito que tengo, te quiero mucho :)"
N- "Cuando vi tu sms ¿sabes qué pensé? En que has estado conmigo en los momentos más importantes de mi vida, pero no en plan estar ahí, sino compartir la experiencia, tú ya me entiendes. Y me sentí afortunada. No todo el mundo tiene alguien especial con quien compartir sus momentos especiales…Eres la única persona a la que le puedo contar cualquier cosa"
El mundo es maravilloso por que está lleno de gente maravillosa, y yo los quiero a todos, tanto a los neuróticos musculitos como a los moteros borrachines, a las que siempre llegan tarde y a las que se inventan historias, a las que arrollan con su energía y a las cándidas vegetarianas, a los gafapastas dominantes y asustados y a las que escriben su historia en blogs.

lunes 15 de junio de 2009

Las amantes de Fabricio

"La amante de Fabricio era inteligente y bella, de lo que Fabricio no podía consolarse. <<¡No debería comprenderse a si misma! -exclamaba gimiendo-; su inteligencia me estropea su belleza; ¿seguiría enamorándome de la Gioconda cada vez que la miro, si al mismo tiempo tuviera que oír la disertación de un crítico, por exquisito que fuera?>> La dejó y tomó otra amante que era bella y tonta. Pero a cada paso le impedía gozar de su encanto por una implacable falta de tacto. Después esta amante aspiró a la inteligencia, leyó mucho, se volvió pedante y tan intelectual como la primera, solo que con menos naturalidad y con coladuras ridículas. Fabricio le rogó que se callara hasta cuando no hablaba, su belleza reflejaba su estupidez. Por fin conoció a una mujer con una inteligencia que sólo se manifestaba en una gracia más sutil, que se contentaba con vivir y no disipaba en conversaciones demasiado precisas el misterio encantador de su naturaneza. Era dulce como los animalillos graciosos y ágiles de ojos profundos, y turbaba como turba al despertar el recuerdo punzante y vago de nuestros sueños. Pero no se comó el trabajo de hacer por él lo que habían hecho las otras dos amantes: amarle." Fragmentos de una comedia italiana. Los placeres y los días. Marcel Proust.

lunes 8 de junio de 2009

Recuerdos tristes

Estoy tranquilamente sentada en mi sofá, con mis mininos siempre cerca y me pregunto qué diferencia hay entre hoy y cualquier otro día, cualquier otro lunes... no hay ninguna diferencia y, sin embargo, unos son tristes, otros no, unos son alegres y otros no.
No me siento especialmente mal ni especialmente bien y, sin embargo, continúo preguntándome por qué me hago estas preguntas. Se muy bien que, de la misma manera que no hay diferencia entre dos lunes de dos semanas diferentes y, sin embargo, no se parecen en nada, del mismo modo se que la pregunta que me hago es errónea y su respuesta depende mucho de la forma de plantearla. Es mas, la forma de plantearla ya lleva implícita la respuesta.
Otras tantas preguntas vienen a mi mente en espera de una respuesta que me suavice el alma.
Pero la que enturbia este tibio momento de la tarde es por qué las relaciones humanas desafian totalmente las relaciones causa efecto de la naturaleza por su desproporción, su absurdo y su capacidad de hacer daño. Por qué aquellas reacciones que no consigo comprender, por qué quería hacerme daño, por qué tenía esas emociones tan violentas hacia mi, y tan negativas... cuando en esta ocasión, en esta relación, estoy plenamente convencida de no haberlas provocado en absoluto... pero precisamente en esta forma de plantear la cuestión está implícita la culpa. ¿Cómo podría, si no, plantearme ese por qué cargado de emociones tristes y frustradas si sintiera con el corazón y el estómago en lugar de la cabeza y los años que esas reacciones, esa desproporción pertenecen exclusivamente a los problemas de aquella persona?.
Comprendo que es la tristeza que se produce cuando un pequeño ángel que te abraza con sus alas te roba la cartera en ese movimiento, un ángel embaucador que te cautiva para convertirte en la materia prima de su quimera, que te lastima con cada movimiento transformador, por que tu no eres una quimera, tu no eres aquello que él pretende y, con cada movimiento moldeador, se hunde como un cuchillo en tu carne.
No estoy muy segura siquiera de si yo misma soy consciente de las energías que se mueven cuando uno elige a otra persona, por que elegir es un acto de fe, un acto de confianza, es una manera de construir un nuevo universo para esas dos partes que se unen, y eso no es un juego.

lunes 1 de junio de 2009

Ufff, clases de moto!

Mi primera clase, el viernes hablé con viejo amigo al que hace siglos que no veo pero con el que mantengo el contacto, él se ha comprado hace unos meses una scooter de 125 y también anda pensando en sacarse el carné, así que, convinimos ir juntos hoy a dar una clase... a ver qué tal.
Desde que me decidí a hacerlo, una vez que la cosa estaba ya cerca, me entraron ganas de salir corriendo y dejar la idea a un lado, al fin y al cabo, quién me manda a mi meterme en estos berenjenales???, pero no, esta vez no me voy a dejar llevar por el miedo y voy a hacerlo. Mi objetivo es aprender, luego ya veremos si hago el examen y si me decido a ir de motera por la vida, de momento, pasito a pasito.
Y ahí estaba yo, encima de una Suzuki TU250X, con unos 130 kilos bajo mi trasero y un circuito pequeñito... uffff, qué difícil hacerse con la primera, el freno, el embrague, las curvas... al principio insegura, luego me he metido en la zona de palos... o como se llamen, ¡qué difícil!, tanto que se me ha caído la moto!, pero no ha pasado nada, tras recuperarme del susto, ya casi al final, le he empezado a coger el truquillo, pero qué sufrimiento!, es duro aprender, pero volveré!!, tengo que aprender!!, además, me ha dicho el profe que se me ha dado bastante bien :)

sábado 30 de mayo de 2009

Que bueno es retomar el control de la propia vida, sentir paz conmigo misma, no tener miedo de que esa vocecita tenga razón... por que siempre la tiene.
En la vida no se cumplen las reglas de la física macrocósmica, en esta vida, el que coge las escaleras mecánicas y trata de correr sobre ellas para llegar antes al destino, siempre llega mas tarde que el que va a su lado andando tranquilamente y sintiendo bajo sus pies cada paso que da.
De nada sirve saber lo que uno quiere llegar a ser si lo convierte en una máscara que recubre lo que uno es en realidad, por que esas características que podrían suavizarse con calma, tiempo, autoaceptación y cariño, se convierten en cosas oscuras que se agrandan constantemente, que crecen a medida que uno trata de taparlas, de ignorarlas y de fingir que no existen. Tan solo hay que aceptarlas, es muy sencillo, por que no pasa nada, así se desdibujan y terminan por desaparecer. Así crece uno trabajando por mejorar, pero mejorar de verdad, no tapando huecos.
Cuando uno no acepta sus peculiaridades, estas se vuelven contra uno de las formas mas variopintas, como la ira contra los demás, la exigencia, la dominación, la inaccesibilidad emocional, la incapacidad de amar, la imposibilidad de aceptar a los demás como son y amarlos tal cual son.
Esta semana ha sido ajetreada y apenas he tenido tiempo para mi, pero es una fuente importante de vida en mi existencia lo que los demás me aportan. He recuperado mi tiempo con esas personas que tengo cerca y que tanto me alimentan, he reído y charlado, he tomado mojitos en la latina y he bebido cerveza en aluche, he hablado sobre la vida y la meditación en san francisco, he conocido el lado artístico de un compañero y charlado con él y una amiga sobre los talleres de escritura, he vuelto a mi vida, he vuelto a soñar, he vuelto a tener hambre, sed... he recuperado mi vida, que crece por momentos.

lunes 25 de mayo de 2009

Positividad

A pesar de que siempre me han dado ganas de patear los culos superpositivos del mundo, estoy harta de escucharme quejas y lamentos. Tampoco es que pretenda ser una de esas personas de fresa y nata que, mas bien, parece que escondan un hacha ensangrentada en su alcoba mientras sonríen complacientes al mundo sin que nada pueda alterar esas sonrisas que, en el fondo, son bastante siniestras.

El sábado me fui al pueblo a pasar el fin de semana con mi familia, había tenido intervención por la mañana y había salido de trabajar sobre las 12. A la hora de comer pasaban a buscarme a mi casa la pareja perfecta, mi hermana pequeña y su novio. Yo estaba muy tensa, muy nerviosa… y cuando me pongo así, no hay quien me soporte, todo lo que sale de mi boca son exabruptos, me arde el veneno en la garganta. Tenía que ir, con mi pena mitad dolor, mitad rabia, a volver a dar explicaciones, “vienes sola?, no viene El Chino contigo? (J pasaba tres semanas en china y una en Madrid, aproximadamente…)”, “pues no, El Chino y yo ya no estamos juntos”… miradas de sospecha, complacientes, tistes, de sospecha… “ay, Mariquita!” (así me llama mi abuela y no se si hay algo en el mundo que mas me guste). Pero lo que mas me fastidia de esa situación es que yo soy un surtidor y hace falta sólo la caída de una hoja de un árbol para provocarme el llanto, con lo marimacho que soy… ahora, que con las situaciones mas críticas, fía como un témpano, ni una sola lágrima.

Así que, ahí estaba yo, de camino al pueblo para celebrar el cumpleaños de mi padre, enfurruñada como un pequeño demonio de tasmania, augurándome la peor de las pesadillas. Tiempo perdido, como tantas veces, adelantando acontecimientos.

Es cierto que, según llegué, mi abuela me miró a los ojos desde la escalera y ya puso cara de espanto, sus ojos reflejaron perfectamente su sensación de profunda tristeza y angustia. Es cierto que hice un esfuerzo enorme por no llorar, es cierto que ya había atravesado la barrera de mis sobrinos preguntando “dónde está J?”, es cierto que se me inquieta el alma cuando estoy en el punto de las miradas tristes, es cierto que no me gusta que esperen algo, sea bueno o malo, de mi, es cierto que me gusta hacer las cosas a mi manera y que no se hacerlo de otro modo.

Sin embargo, pasamos la tarde charlando sobre mi sobrino el mayor, sobre cómo manipula a sus profesores y a los niños del cole, como nos hace reír con su inocencia de niño de ocho años y su inteligencia descompensada. Parece que, en su caso, el ser superdotado no le hace sentirse desplazado, es un niño bastante seguro de si mismo y a mi me fascina que tuviera un pensamiento abstracto cuando apenas sabía andar, no tenía mas de un año cuando iba como un enanito hablando y divagando sin parar de la mano de su madre, acosándola sin querer, intelectualmente, “mamá, si yo pienso en una cosa en mi cabeza, ¿esa cosa es real?”.

Después nos fuimos al campo con la moto de trial que tiene el novio de mi hermana, yo quería cogerla, solo había cogido en mi adolescencia una especie de vespino trucada que tenían mis primos… y me encantó, también la cogí el domingo… y me muero de ganas de saber llevarla bien, no solo de ir por los caminos, si no de controlarla lo suficiente como para meterme por sitios complicadillos… por que este año me tengo que comprar una moto.

Aun así, el domingo no podía controlar la tristeza que sentía, a pesar de tener claro que las cosas tienen que ser así, hay momentos bastante tristes, momentos en los que mi cerebro elabora a velocidades meteóricas montones de pensamientos. Me resisto pero la tristeza no se va… claro, es que no hay que luchar contra ella, no hay que temerla, tan solo hay que asumirla y ocupar el tiempo en cosas que te hagan sentir mejor.

El domingo estuve encantada de llegar a casa, abrí la puerta y ahí estaban mis fierecillas esperándome, la casa estaba limpia y ordenada, he conseguido poner en orden mi existencia. No se cómo ha podido suceder, pero la paz y la calma se ha empezado a colar en mi espíritu por alguna ranura… o quizás nace de mi… quién sabe, pero bienvenida sea.

lunes 18 de mayo de 2009

El desencanto

Me enamoré de ti en el mismo instante en que te vi, tu sonrisa sincera que me daba tanta paz y armonía, tu piel suave de niño, tu pantalón corto... recuerdo cómo me agarrabas la rodilla cuando íbamos en la moto, con tanto candor, me transmitías tanto... y estaba dispuesta a todo por nosotros.
Tenía dudas y miedos en el saquito que todos llevamos en el hombro, pero tu aliviabas mi carga con tus palabras dulces y tu sonrisa de ángel, me abrazabas y el mundo desaparecía a mi alrededor.
Tocarnos era poner nuestras almas al sol y se miraban cara a cara, nuestros mundos, nuestros deseos, nuestros anhelos, nuestras vidas, tan unidas en aquél momento.
Cientos de razones para amarte sobre la almohada, cientos de planes, de esperas, de inquietudes, de deseos... para que resultara ser un espejismo, un sueño.
Es un puñal afilado la mentira, el engaño, el juego inconsciente del niño que quiere ser amado a la fuerza, la mera sugestión que confunde a cupido, que dispara a mi corazón incauto y confiado. Cupido disparando flechas de un amor fláccido, vacío, que se acaba tras cinco asaltos, cupones, cartuchos. Disparos de niño candoroso que esconde soberbia, que se transforma en un pequeño muchachito iracundo, hiperexigente, que llora y berrea por que no tiene, por que no consigue por que culpa a todos de no ser suficientes, pequeño ego hiperexigente, insaciable, que grita por que no le dan un caramelo cuando tiene delante una enorme tarta de frutas y majares.
Muchachito ingrato, todavía duermo con tu oso de peluche y añoro tu cuerpo que tan perfectamente encaja con el mío, que me abraza mientras duermo.
Muchachito ingrato, deja de llorar, enjuga tus lágrimas y mira a tu alrededor, mira tu pequeño palacio de las delicias, juega con tus juguetes en lugar de llorar por los que no tienes, sacia tu hambre con los manjares que se te presentan en lugar de gritar por lo que no te ponen.
Muchachito ingrato, recibe el amor de las caricias que te dan, los abrazos y los besos, las palabras cálidas al oído, los tiempos de espera, acepta el apoyo incondicional, saborealo y no lo machaques, mira el mundo soleado y deja de sentir tormentas. Lo tienes todo a tu alcance, no patalees, no lo rompas, no pierdas tiempo y se feliz.