martes, 9 de diciembre de 2008

Acidificación necesaria de mi patético post anterior.

Este año había decidido dejarme de gilipolleces victimistas y, en lugar de esperar que la gente se acordara de mi cumpleaños cual si yo fuera una princesita y teniendo en cuenta que yo jamás recuerdo los cumpleaños de nadie, decidí convocar a la muchedumbre en un local del centro de Madrid.

Algunos reclinaron amablemente la invitación por hayarse fuera de la ciudad aprovechando el puente. Otros alegaron a su reciente maternidad y a las enfermedades propias del invierno que todo bebé que se precie agarra fuertemente en la guardería.

La mayoría aceptó gustosa la invitación y allí quedamos, a las 9... una hora malísima, lo se, pero no tengo explicación para haber puesto semejante hora.

Aquella noche empezó estupendamente, con una llamada romántica y entusiasta de J, me fui a la cama con esa sonrisa estúpida de quien está enamorado.

Pero la mañana comenzó gris, no se muy bien por qué, quizás soñé algo feo o sencillamente tenía un mal día, no se por qué no iba a coincidir un dia apestoso con mi cumpleaños...

Hablé con una amiga que vive fuera, nos contamos chascarrilos y nos reímos un rato. Poco después de llamó mi hermana y me contó que había discutido con mi madre y que iba a ir a la celebración familiar para no hacerme un feo. Bueno, tampoco era para tanto pero la nube gris se iba instalando sobre mi cabeza.

Como buena mujer que soy y conteniendo en mi una ingente cantidad de defectos, esperaba desde hacía tiempo que un señor biencarado llamara a mi puerta para dejarme un magnífico presente, seguramente flores, pero no era de descartar cualquier otra clase de regalo... pero no tenía pinta de que aquello fuera a suceder.

Conseguí salir de casa tarde y me dirigí a casa de mis padres medio histérica y confusa por que me había comprometido a llevar una tarta que no tenía ningunas ganas de ir a comprar por lo complidado de llevar el coche hasta allí y de transportar desde el coche hasta la casa de mis padres con esa lluvia.

Total, que la comida con la familia estuvo bien, con mi madre bastante seria, pero tuvo como colofón un par de crueldades maternas que hicieron que se desmoronase mi frágil castillo de naipes, así que, me marché a mi casa llorando mis penas.

A lo largo del día fui recibiendo mensajes de cancelación de casi todo el mundo que había confirmado que vendría. Así que salí de casa con la moral por los suelos y unos bonitos zapatos.

Quedé con un amigo en el metro y nos dirigimos al local. Estaba diluviando. Nos apostamos frente a la puerta del local con estupor, estaba cerrado. Decidimos esperar en el local de al lado.

La gente fue apareciendo, mi amiga M del cole en primer lugar... mmmm, M, aquella con la que tuve la peor relación amor odio de mi vida... siempre saboteando mis pequeñas felicidades cotidianas, incontinente verbal y con capacidad de escandalizar a cualquiera... Luego mi hermana con su novio, luego las niñas, las venezolanas, tan divinas ellas y tan puras... pobres...

Mi hermana abrió la caja de Pandora cuando le preguntó a M por su reciente boda... nos contó su versión de fantasía de los paises como Tailandia, India etc. Las niñas, tan políticas como lo es la gente en el sur de américa, no daban crédito. Pero fue mucho peor cuando empezó a contar historias inventadas, como es costumbre en ella, contando con mi complicidad, "verdad Joaninha", y yo, sabiendo que son absolutamente fruto de su imaginación, asiento complaciente.

La guinda de la noche estaba por llegar cuando apareció el morreador nº2, hizo una entrada triunfal, con su patética humanidad, redondez tridimensional, se apartó del grupo y empezó a cantar con los dos amigos que se había traido de refuerzo a berrido pelado mientras me regalaba miradas de soslayo. Mi hermana me preguntó "quién es ese infraser?", las niñas me preguntaron, "y ese, ¿quién es)"... hasta que los echaron del local... pero no pudo dejarlo estar, no, tuvo que mandarme un sms diciendo que no le había hecho caso y que se nota cuáles son mis prioridades. Una obviedad, vamos.

A las tantas de la madrugada, mi amiga M comenzó a contar cómo es de alcohólico y cómo son sus hermanos de drogadictos y de malos amigos, que su hermano mayor había estado en la carcel y que su madre es alcohólica. Las niñas no pudieron soportarlo mas y salieron corriendo rumbo a sus plácidos hogares.

Así que terminé la noche con alguna copa de mas, mojada hasta el alma y con ganas de eliminar el día de mi calendario.

lunes, 8 de diciembre de 2008

El cumpleaños

Todos los años es perturbadora la llegada de mi cumpleaños, los últimos años he tratado de esconderme detrás de las lamentaciones acerca de lo solísima que estoy y lo poco que significo para la gente, vamos, la típica llorera infantil y aburrida, pero siempre he acabado riendo de mi propia puerilidad y lo he celebrado con mis amigos, que nunca me han fallado.

Este año ha sido diferente, estaba feliz y quería estar con todo el mundo, reunir a mi gente y pasar un buen rato arropada por los míos. Quería romper esa espiral de negatividad, además, este año iba a estar él y eso ya lo hacía todo especial.

Las cosas empezaron a torcerse desde el principio. Él tenía que viajar por trabajo, tenía que ir fuera de España y era posible que no hubiera podido regresar para mi cumpleaños, pero le dieron fecha de regreso justo dos días antes de mi cumple. Perfecto, pensé yo, hasta un viernes por la noche en el que me dijo, como aquél que no quiere la cosa, que se había ofrecido voluntario para quedarse hasta el 18.

Supongo que soy un poco sentimental y muy poco práctica, pero aquello me dolió. ¿Por qué decide obviar la fecha de mi cumpleaños con esa frialdad?, y es genial poder quedarse y hacer un buen trabajo, pero si ha decidido quedarse de motu propio, creo que lo lógico es tratar de que esa decisión afecte lo menos posible a las personas que se ven afectadas por ello, máxime cuando es mi cumpleaños, el primer cumpleaños que pasaríamos juntos.

Pero no, no solo no le ha importado lo mas mínimo dejarme sola este día si no que no me ha compensado en absoluto, no ha venido, los billetes son caros... bueno, en realidad no ha venido por que no considera que sea importante, pero lo es y nadie tiene por qué juzgar lo que debe o no ser importante para mi.

Pero es que tampoco me he encontrado un ramo de flores en mi casa el día de mi cumpleaños haciéndome llegar lo mucho que le gustaría que pasáramos juntos esta fecha, no, mas bien todo lo contrario, lo que he recibido como regalo de última hora ha sido un chaparrón por ser tan negativa, por amargarle el día, vamos, con mi tristeza...

Ha sido el peor cumpleaños de mi vida, sin lugar a dudas. Mi amiga N no podía venir por que ha sido madre hace seis meses y eso invalida totalmente la posibilidad de que el amargado de su marido se quede con el bebé y ella pueda salir un rato, pero yo no soy quien para juzgar lo que debe hacer una madre.

Ninguna de mis amigas de siempre ha estado a mi lado este año, todas tenían algo. Mi madre y mi hermana habían discutido y mi madre no fue capaz de hablar en toda la celebración familiar del evento cumpleañil. Eso ya me puso en contacto con lo mas profundo de mi tristeza. Luego empezó a cancelar todo el mundo, luego llegué a mi casa, estaba diluviando, me eché a llorar como hacía tiempo que no lo hacía y llamé a J, me echó en cara mi negatividad y me hizo saber que él prefiere dejar las cosas en stand by... ¡y qué hay de mi y de mis sentimientos!, así que me volvió a dar un arranque de lágrimas y tuve que colgar.

Hacía mucho tiempo que no me sentía tan turbada, tan triste, tan abandonada y tan sola.

Pero la noche aún podía empeorar. Salí de casa para encontrarme con un compañero de trabajo y bajar juntos hasta el lugar en el que se celebraría el peor cumpleaños de la historia. Llegamos al sitio, estaba diluviando y yo tenía los pies empapados. El sitio estaba cerrado. Obvio, cómo no, las cosas deben seguir una línea y a mi me había tocado la línea negra.

Fuimos a un local cercano a esperar a la gente, pero mi teléfono se estaba quedando sin batería yo no podía llamar, tampoco tenía muy claro quién iba a venir.

Aparecieron las venezolanas y apareció una vieja amiga del cole. Pues mi amiga del cole empezó a hablar, como es costumbre en ella, a la velocidad de la luz, a gritos y acaparando toda posible conversación. Las niñas estaban petrificadas.

Pero aún estaba por llegar lo peor, apareció el morreador nº2, hizo una entrada triunfal con un par de amigos, se apartó del grupo y empezó a gritar canciones para llamar mi atención alternando los berridos con miradas de soslayo. Me parece que los acabaron echando del local.

La gente de la facultad no solo no apareció si no que no dieron señales de vida.

Llegué a mi casa hecha una sopa, con unas copas de mas y queriendo eliminar ese día de calendario.

Y aquí estoy hoy, en la cama, escribiendo mis miserias y sintiéndome fuera del carril, he perdido el control de mi relación, esa que creí desde el primer día que era la primera y la única y que ahora pongo en duda. No se hacia donde voy, no se qué estoy haciendo. Se que mis miedos son mas terrores que sustos y que el pánico habla por mi en mi forma de sentir esta separación. Algo en mi quiere salir corriendo y apartarse, por que estoy muy bien en mi refugio donde solo estamos los gatos y yo y ellos siempre están ahí, nunca me fallan.

Quizás yo no valga para esto, no todo el mundo puede conducir aviones... y el amor es mucho mas complicado. Yo no quiero sufrir, no quiero sentirme ninguneada ni quiero que otra persona ponga las normas de mi vida y de mis emociones, no quiero que nadie me haga sentir que no merezco lo que yo creo que es justo para mi. Quiero estar sola.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

La princesa Carlos y el Príncipe Carlota"

“… la discusión había terminado con un atisbo de tregua pero sin un acercamiento real. El príncipe María estaba confuso, se debatía entre mandar al a mierda a la princesa, por histérica, o hacer de Príncipe que, al fin y al cabo era para lo que le habían dado profunda formación.

Dejó la idea de Principear rondando por la cabeza y, ya por la tarde, se decidió a enviar un bonito poema titulado “El Enamorado” de un tal Jorge Luís Borges por sms. Al caer la noche, no tenía ningunas ganas de hablar con la Princesa, así que, apagó los teléfonos y dejó un aviso de que se marchaba a dormir, para evitar confusiones.

A la mañana siguiente, al encender los teléfonos y comprobar que su sms nocturno no había sido contestado, el Príncipe se puso como la niña del exorcista y terminó cayendo en la desesperanza, aún así, envió un segundo poema por correo, Ausencia. Sin embargo, como todas y cada una de las veces que se precipita, sucede lo contrario de lo que espera, a las 9.30 de la mañana su operadora telefónica se dignó a entregarle el cariñoso sms que la Princesa le había enviado de buenas noches.

A esas alturas, el Príncipe estaba totalmente metido en su papel de macho dominante y su fantasía estaba totalmente desbordada de ideas románticas (sacadas de google). Estaba decidido, le escribiría una carta con todo lo que amaba de su Princesa. Seis largos folios reciclados sacados de la impresora y un sobre robado con el matasellos de BBVA serían los portadores de sus mas íntimos sentimientos.

El plan consistía en pasar por la casa de la Princesa y, una vez comprobada su ausencia del domicilio, entraría a hurtadillas en el hogar y dejaría la nota sobre la almohada.

Estaba nervioso, habían dado las 17 horas y se dirigía al reino de Rivas a depositar su alma sobre una almohada. Introdujo el CD de Fito y los Fitipaldis para inyectarse energía macarrónica, para meterse en el papel de allanador.

Llegó al reino de Rivas y, con todo el peso de la culpa y la vergüenza, llamó al telefonillo exterior del 2ºD, portal 3. No obtuvo respuesta. “A lo mejor está en la ducha o pasa de abrir por que no espera a nadie…” pensó el príncipe. De todos modos, entró con su llave.

Una vez en el portal 3, volvió a llamar al telefonillo, de nuevo sin respuesta, de modo que se decidió a entrar, “a por todas!”, pensó.

Cuando el ascensor aterrizó en la segunda planta, las pulsaciones ya estaban por encima de lo recomendado por su doctor, además, se escuchaba música… ¿estaría en su casa la Princesa enjuagando sus lágrimas con musiquilla?, tenía que comprobarlo. Se apostó frente a la puerta, llave en mano, pensando que, si la cerradura estaba echada, estaría frente a una casa vacía. Así que, introdujo la llave… pero la cerradura estaba abierta… Abrió una rendija y, con un sigilo felino, asomó el hocico… no había nadie.

La penumbra inundaba los conocidos espacios, el olor a incienso le recordó tantas y tantas veladas… Sin dejarse embriagar, corrió de puntillas hacia el dormitorio y depositó sus letras sobre la almohada que él suele utilizar cuando se queda en casa de la Princesa, la cama estaba deshecha. En lugar de aprovechar a hurgar entre las cosas de la Princesa, tal y como había planeado, salió corriendo como alma que lleva el diablo. Corrió por el descansillo, corrió por el pasillo exterior y ya en el coche, se echó a llorar de tensión.

Esperó toda la tarde fumando porros en casa y leyendo su aburrido libro. A las 22 horas la Princesa llamó, descompuesta y feliz. Había triunfado. Es maravilloso ser Príncipe, las princesas son tan tiernas…

Sin embargo, la historia no había terminado, a la mañana siguiente, volvió a enviar un poema “Dime”, del mismo autor, y envió una invitación formal para cenar esa misma noche en el restaurante Arabia. La princesa aceptó gustosa y quedaron a las 9 en su casa tras una retahíla de correos subidos de tono”

miércoles, 22 de octubre de 2008

No, no me siento bien.

No me siento bien por que no me da la gana, por que hoy se me antoja la estoicidad como algo blando y ridículo y me da la gana de refunfuñar y cabrearme. Me apetece despotricar contra los pequeños inconvenientes del día a día así como de la melindrez humana. También me apetece criticar fieramente los defectos de los demás a pesar de que, seguramente, los míos sean aún mas insoportables.

Por ejemplo, me cabreo con el microhondas por que me mantiene, desde hace días, en profunda tensión por que flirtea con el fin de sus días. Ahora que sabe que también la aspiradora, flor de mi vida, la niña de mis ojos, ha claudicado, le apetece tontear, remolonear y quejarse para que su fin sea sonado, al menos tan doloroso como el de la aspiradora. Pero es normal, todos queremos ser los protagonistas de algo o de la vida de alguien.

Me apetece avinagrar mi día viendo pasar algunos infraseres delante de mi mesa haciendo alarde de su estupidez y de su minúscula humanidad. Se me antoja pertinente regalar mi desprecio y mi indiferencia a los que me huyen y no dan la cara, por muy directores que sean o por muy secretarias venidas a mas con aires de importancia. Soy así de generosa.

Me da la gana de sentir náuseas ante este país de cafres pre-simios involucionados con incapacidades emocionales y comunicativas que rozan la ciencia ficción, me da la gana de tener ganas de exterminar a la raza humana cuando veo los miles de animales abandonados a su suerte, la mayoría torturados. Me da la gana de frustrarme hasta la extenuación cuando veo que cosas obvias pasan desapercibidas, cuando veo que se tolera que las perreras dejen morir de hambre y de sed a los animales, hacinados como en pequeños campos de concentración, cuando se comercia con los animales como una mercancía mas, de esa de la que puedes deshacerte en cualquier momento si no es de tu agrado sin el menor control y ante la indiferencia de todos, en los grandes almacenes, en la calle, esas pequeñas tiendas en las que a las maravillosas familias de clase media con coche nuevo, la parejita y una vida consultoril y de supermercado se para frente a los escaparates mientras mira con hilaridad a esas pequeñas mascotas. ¡Qué monada!, si señor, qué graciosas sus caritas tras el cristal. Y si, me enerva que nadie se de cuenta de que esas monadas están vivas y viven recluidas en pequeños cubículos durante meses sin poder disfrutar de su infancia, sin relacionarse, sin recibir cariño, sin calor, sin juegos, tras un cristal, para divertimento de las humanidades blandas. Muchos de esos pequeños se hacen adultos en apenas medio metro cuadrado.

También odio la condescendencia que inspira una mujer en algunos ámbitos.

Odio no llegar a fin de mes.

Así pues, me da la gana de ser como soy y me da la gana de reclamar mi espacio, por que ya estoy mayor y cansada como para dar explicaciones, por que yo no las pido. Me da la gana de cabrearme cuando me juzgan y me castigan, sobre todo si es injustamente, me da la gana de fumar cuando me paso las noches en vela.

Y me da la gana de enfadarme y no tolerar la desaprobación ajean, sobre todo de los que creen saber y no saben, de los que dicen querer y no quieren , de los quieren y no pueden , de los que pudiendo no quieren… de los que no saben lo que quieren.

jueves, 9 de octubre de 2008

De cara al invierno.

Llego de mis vacaciones en la playa, con mi amiga Amaya, unas vacaciones super relajantes con una amiga de las de verdad, a las que les puedes contar tus pensamientos mas íntimos... y estoy nerviosa

por volver a verle. Por fin llega ese rapidísimo ave a Atocha y él me espera con su tierna sonrisa en la estación, nos abrazamos... todo está en calma, todo es perfecto... Pero mi vida me espera como

un jarro de agua fría, como una alimaña agazapada en la sombra esperando a su presa.

En realidad es reconfortante saber que todo está en su caótico orden, que no estoy huyendo hacia delante, que los asuntos no resueltos no se han metido debajo de la alfombra tras una conveniente

barrida.

He necesitado unos meses para poner mi mente blogiana, o mejor, mi corazón en el blog, para poder escribir si n estar, realmente, contando verdades a medias. También es cierto que han sucedido un par de cosas que no han ayudado a continuar mi cercanía o mi confianza en el blog. Conocí personalmente a un bloguero que abandonó y me di cuenta de que la gente tiene dos caras, que oculta sus intenciones de una manera algo siniestra. Además, si hay algo que me barniza de hielo es el insulto que, junto con la mentira, me sumen en la mas absoluta indiferencia.

También conocí a una bloguera con la que pasé momentos inolvidables y a la que nunca olvidaré, una persona para la que mi puerta estará siempre abierta. Realmente he conocido gente maravillosa a través del ciberespacio, como esos cuarentañeros con alma de niño, o esos hombres misteriosos que se esconden en lugares remotos, nevados, de cuento... esos que adoran las motos, viajan a París y filosofan conmigo y unas cervezas a través de las palabras escritas o en ese lugar mágico como es La Coquet y que adoran los futones de ikea.

Adoro a la raza humana. También la odio, pero me da vida.

Y aquí estoy yo, en uno de mis momentos íntimos, sentada en mi sofá, fumando un poco y dejando libre el alma. Las vida continua y, aunque me encuentre cansada, tengo ganas de vivir y una curiosidad pausada por lo que vendrá después. He aprendido a mantener la calma y a esperar... por que mi ángel de la guarda, ese que marca una línea de vida de la que no me puedo escapar, me ha enseñado que soy una persona afortunada, que tengo mucho mas de lo que había soñado y, a veces, me gusta salirme de mi misma y observar mi vida como mera espectadora... y me gusta lo que veo, si, me gusta ver que ahí siguen mis asuntos sin resolver así como los asuntos que se acoplan a mi vida como un guante que me acaricia las manos suavemente.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Un meme titulado "mismemeces"

Este meme me lo ha encargado La casa Encendida hace ya unos días... pero es que he estado malita en la cama, snifff.

Estas son las normas:

- Poner el enlace de la persona por la que somos elegidos.

- Poner las reglas en tu blog.

- Compartir seis cosas que nos gusten y seis que no nos gusten.

- Elegir seis personas al final y poner los enlaces.

- Avisar a estas personas y dejar un comentario en sus blogs.

Así que nada...

ME GUSTA:

1.
Comer salchichas crudas y frias de la nevera.
2. Quitarme los tacones al llegar a casa y ponerme ropa cómoda.
3. Que me acaricien el pelo.
4. Soñar despierta.
5. Ver a mis gatos jugar.
6. Que me susurre al oído "te quiero".

NO ME GUSTA:

1.
Lo que sale de mi mientras conduzco en la ciudad.
2. Tener fiebre, toser y que me duela la cabeza.
3. Que me griten.
4. Las coles de bruselas.
5. Los pelos mojados en la ducha del gimnasio.
6. La simpleza de algunos humanos.

Se me ha hecho corto!!!, pero bueno, este meme se lo mando a: amateur, gargola, terrorista del amor, misántropo y aunqueyonoescriba.

sábado, 6 de septiembre de 2008

Mismiserias...

...ainssssssssss, menudo día llevo.

Todo el verano he aguantado estoicamente esta especie de "esta casa es una ruina".

A principios de junio, una mañana de sábado, de esas calurosas en las que te pones a limpiar como una loca y acabas sudorosa, apestosa y con solo un objetivo, meterte debajo de la ducha y disfrutar del aguita templada, reconfortante y relajante. A ello me disponía cuando, estando en máximo estado de vulnerabilidad, completamente desnuda en la ducha, el agua empieza a salir gélida.
Como es mi costumbre en esos casos, me puse a jurar en arameo, defecándome en to lo que se menea, salgo mojada, fría, desnuda y sucia a volver a encender el calentador... pero oh!, sorpresa, el puñetero no enciende, trato de hacerlo una y otra vez, ahora ya tengo ganas de llorar... y llamo a mi padre... no se muy bien si por que necesito desahogarme o por que pretendo que él, a distancia, solucione el problema, grito, lloro, continúo jurando en arameo y él trata de calmarme... pero el puñetero calentador decide que no va a volver a encender. Menos mal que es verano.

Pues de esa guisa he continuado día tras día, duchándome con agua congelada, así tengo el cutis!!.
Al principio comencé una penosa peregrinación por los fontaneros de la zona que, o bien no aparecían por mi casa, o bien aparecían para, sin ni siquiera acercarse al aparato me decían que eso lo tenía que arreglar la propia casa... Así que los llamé... y me dijeron, sin el mas mínimo atisbo de vergüenza, que me costaría de 185 euros para arriba iva sin incluir. Pero claro, mi padre me repetía que a él le habían arreglado la misma avería por 30 euros. Así que decidí dejarlo pasar... ahora ya empieza a hacer frío y creo que sucumbiré a la estafa del arreglo de la casa original.

Hace un mes, algo debió morir en el patio interior del cuarto de baño por que empezó a oler a muerto asquerosamente durante semanas... ahora ya no huele, menos mal que la corrupción de la carne putrefacta solo dura un tiempo.

La otra noche estaba viendo la tele y algo se debió fundir en sus entrañas por que empezó a verse fatal, con rayas y perdiendo nitidez totalmente... pero bueno, algo se veía, así que lo dejé pasar hasta anoche que, sencillamente, se apagó y no ha vuelto a encenderse.

El fin de semana pasado, llegábamos a casa J y yo (esta historia ya la contaré ;) ) cuando, al entrar en la cocina, me di cuenta de que el puñetero gato se había meado sobre el microhondas, menudo momento crisis!!!!!, limpié todo rápidamente para que J no se diera cuenta de que mi casa es un estercolero y parece que la cosa quedó ahí... hasta el lunes por la noche, claro, que desarmé el microhondas pieza por pieza estropajo en mano... el balance de la hazaña es casi un dedo de menos, la madre que parió a los que fabrican las piezas!!!, las hacen como cuchillos!!!, pero bueno, tengo el microhondas como recién salido de la fábrica.

Esta mañana estaba limpia que te limpia, de repente, el aspirador se ha parado. Claro, me ha entrado la risa, pero lo peor estaba por llegar... cuando ya estaba todo limpito y me disponía a poner una lavadora, entro en la habitación del ordenador y noto olor a pis de gato..., me he defecado en todo, como mandan los cánones y he buscado el origen de la incidencia... se había meado en la impresora!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!, pero qué demonios le pasa a este gato!!!!!!!, qué ganas de llorar, ainssssssssss

Total, que aquí estoy yo, con mis síndromes, que casi no me veo los pies por que parezco un puesto ambulante de melones, con una impresora irrecuperable, la tele rota, un gato con pañales y una ducha fría...