Llevo ya muchos días huyendo de mi misma, por que intento estar bien y parece que lo consigo... pero se acumulan las circunstancias... o mi lectura de ellas... no lo tengo claro.
El otro día estuve charlando con él, por algún motivo estaba contento. Le conté el asunto de los morreadores y él se incluyó entre ellos. Le dije que no era lo mismo... y me contestó "tú que me morreas con buenos labios". Desde entonces, he soñado con él.
Se que hay un abismo entre lo que es posible y lo que no, se que se puede querer a alguien y que esa persona sea incompatible. Lo se bien. Sus manías, su inmadurez y todo lo que lo rodea hace que me sienta como su madre, su salvadora, su hermana mayor... y yo no quiero eso, yo quiero volver a enamorarme, que me abracen y poder sentirme protegida... A veces siento una especie de intuición, algo me dice que nunca sucederá.
Todo va bien, estoy contenta, tengo mil planes, mi vida es mucho mejor ahora, pero hay algo que me falta estando sola, algo... es como un instinto básico... o mas bien como si tuviera un objetivo, algo predeterminado que no consigo alcanzar... tengo los ojos tapados, los niños gritan a mi alrededor y yo, con mi palo roto de escoba, no consigo encontrar la piñata...
Esta mañana me he levantado agotada, dos días de fiebre, síndrome premenstural, ansiedad frente a la nevera, un trabajo agotador y muy pocas ilusiones, fantasías...
He llegado al coche a las 6 de la mañana, he arrancado y me he puesto en marcha.. pero algo no andaba bien... y era mi coche!!!, tenía la rueda pinchada (o rajada...). Pero yo he mantenido la calma, he llamado a la grúa y he esperado, muerta de frío. Me he ido a trabajar, he vuelto a casa sobre las 12.30 y he tenido sueños eróticos tras un buen caldo gallego.
Hoy me he pasado la tarde viendo la tele. Como se acerca San Valentín he visto mil películas románticas, así que, he llorado como veinte veces esta tarde... y eso me recuerda que, tras cada uno de los capítulos de mi vida, siempre acabo llorando y abrazada a un gato.
Y claro, mezclando lo mundano con lo espiritual, últimamente siento mi cuerpo aumentar de la misma manera que aumenta mi deseo puramente mundano. Querría tener un amante, sólo sexo y sensualidad, que el amor desgasta mucho y un divorcio y la locura de mi última ruptura, todo ello, en dos años, creo que ha sido demasiado, necesito unas vacaciones emocionales... y, aunque me encantaría encontrar a esa persona y volverme loca de nuevo, he de reconocer que me da terror... y mucha pereza...
Pero, ¿sabéis qué es lo peor?, que se me ha acabado el tequila.