lunes, 8 de junio de 2009

Recuerdos tristes

Estoy tranquilamente sentada en mi sofá, con mis mininos siempre cerca y me pregunto qué diferencia hay entre hoy y cualquier otro día, cualquier otro lunes... no hay ninguna diferencia y, sin embargo, unos son tristes, otros no, unos son alegres y otros no.
No me siento especialmente mal ni especialmente bien y, sin embargo, continúo preguntándome por qué me hago estas preguntas. Se muy bien que, de la misma manera que no hay diferencia entre dos lunes de dos semanas diferentes y, sin embargo, no se parecen en nada, del mismo modo se que la pregunta que me hago es errónea y su respuesta depende mucho de la forma de plantearla. Es mas, la forma de plantearla ya lleva implícita la respuesta.
Otras tantas preguntas vienen a mi mente en espera de una respuesta que me suavice el alma.
Pero la que enturbia este tibio momento de la tarde es por qué las relaciones humanas desafian totalmente las relaciones causa efecto de la naturaleza por su desproporción, su absurdo y su capacidad de hacer daño. Por qué aquellas reacciones que no consigo comprender, por qué quería hacerme daño, por qué tenía esas emociones tan violentas hacia mi, y tan negativas... cuando en esta ocasión, en esta relación, estoy plenamente convencida de no haberlas provocado en absoluto... pero precisamente en esta forma de plantear la cuestión está implícita la culpa. ¿Cómo podría, si no, plantearme ese por qué cargado de emociones tristes y frustradas si sintiera con el corazón y el estómago en lugar de la cabeza y los años que esas reacciones, esa desproporción pertenecen exclusivamente a los problemas de aquella persona?.
Comprendo que es la tristeza que se produce cuando un pequeño ángel que te abraza con sus alas te roba la cartera en ese movimiento, un ángel embaucador que te cautiva para convertirte en la materia prima de su quimera, que te lastima con cada movimiento transformador, por que tu no eres una quimera, tu no eres aquello que él pretende y, con cada movimiento moldeador, se hunde como un cuchillo en tu carne.
No estoy muy segura siquiera de si yo misma soy consciente de las energías que se mueven cuando uno elige a otra persona, por que elegir es un acto de fe, un acto de confianza, es una manera de construir un nuevo universo para esas dos partes que se unen, y eso no es un juego.

4 comentarios:

Nanny Ogg dijo...

No sé por qué tenemos esa tendencia a creer que cualquier reacción negativa o violenta es culpa nuestra cuando deberíamos culpar sólo a quien tiene esas reacciones.

Espero que la tristeza pase pronto.

Besos

joaninha dijo...

Eso espero yo también, nanny
un besito gordo

David dijo...

Lo cierto es que cada vez cuesta más encontrar esa otra mitad, que en el fondo es parte de ti, aunque no te conocieras de nunca. Ahora lo falso es lo que brilla, y lo auténtico se esconde, con el miedo de no saber si su mitad realmente existe.

joaninha dijo...

eso creo yo también, david, y no voy a perder mi tiempo con falsos brillos, solo me vale aquello que sea parte de mi aunque nunca nos hayamos conocido.
un besazo