lunes, 25 de mayo de 2009

Positividad

A pesar de que siempre me han dado ganas de patear los culos superpositivos del mundo, estoy harta de escucharme quejas y lamentos. Tampoco es que pretenda ser una de esas personas de fresa y nata que, mas bien, parece que escondan un hacha ensangrentada en su alcoba mientras sonríen complacientes al mundo sin que nada pueda alterar esas sonrisas que, en el fondo, son bastante siniestras.

El sábado me fui al pueblo a pasar el fin de semana con mi familia, había tenido intervención por la mañana y había salido de trabajar sobre las 12. A la hora de comer pasaban a buscarme a mi casa la pareja perfecta, mi hermana pequeña y su novio. Yo estaba muy tensa, muy nerviosa… y cuando me pongo así, no hay quien me soporte, todo lo que sale de mi boca son exabruptos, me arde el veneno en la garganta. Tenía que ir, con mi pena mitad dolor, mitad rabia, a volver a dar explicaciones, “vienes sola?, no viene El Chino contigo? (J pasaba tres semanas en china y una en Madrid, aproximadamente…)”, “pues no, El Chino y yo ya no estamos juntos”… miradas de sospecha, complacientes, tistes, de sospecha… “ay, Mariquita!” (así me llama mi abuela y no se si hay algo en el mundo que mas me guste). Pero lo que mas me fastidia de esa situación es que yo soy un surtidor y hace falta sólo la caída de una hoja de un árbol para provocarme el llanto, con lo marimacho que soy… ahora, que con las situaciones mas críticas, fía como un témpano, ni una sola lágrima.

Así que, ahí estaba yo, de camino al pueblo para celebrar el cumpleaños de mi padre, enfurruñada como un pequeño demonio de tasmania, augurándome la peor de las pesadillas. Tiempo perdido, como tantas veces, adelantando acontecimientos.

Es cierto que, según llegué, mi abuela me miró a los ojos desde la escalera y ya puso cara de espanto, sus ojos reflejaron perfectamente su sensación de profunda tristeza y angustia. Es cierto que hice un esfuerzo enorme por no llorar, es cierto que ya había atravesado la barrera de mis sobrinos preguntando “dónde está J?”, es cierto que se me inquieta el alma cuando estoy en el punto de las miradas tristes, es cierto que no me gusta que esperen algo, sea bueno o malo, de mi, es cierto que me gusta hacer las cosas a mi manera y que no se hacerlo de otro modo.

Sin embargo, pasamos la tarde charlando sobre mi sobrino el mayor, sobre cómo manipula a sus profesores y a los niños del cole, como nos hace reír con su inocencia de niño de ocho años y su inteligencia descompensada. Parece que, en su caso, el ser superdotado no le hace sentirse desplazado, es un niño bastante seguro de si mismo y a mi me fascina que tuviera un pensamiento abstracto cuando apenas sabía andar, no tenía mas de un año cuando iba como un enanito hablando y divagando sin parar de la mano de su madre, acosándola sin querer, intelectualmente, “mamá, si yo pienso en una cosa en mi cabeza, ¿esa cosa es real?”.

Después nos fuimos al campo con la moto de trial que tiene el novio de mi hermana, yo quería cogerla, solo había cogido en mi adolescencia una especie de vespino trucada que tenían mis primos… y me encantó, también la cogí el domingo… y me muero de ganas de saber llevarla bien, no solo de ir por los caminos, si no de controlarla lo suficiente como para meterme por sitios complicadillos… por que este año me tengo que comprar una moto.

Aun así, el domingo no podía controlar la tristeza que sentía, a pesar de tener claro que las cosas tienen que ser así, hay momentos bastante tristes, momentos en los que mi cerebro elabora a velocidades meteóricas montones de pensamientos. Me resisto pero la tristeza no se va… claro, es que no hay que luchar contra ella, no hay que temerla, tan solo hay que asumirla y ocupar el tiempo en cosas que te hagan sentir mejor.

El domingo estuve encantada de llegar a casa, abrí la puerta y ahí estaban mis fierecillas esperándome, la casa estaba limpia y ordenada, he conseguido poner en orden mi existencia. No se cómo ha podido suceder, pero la paz y la calma se ha empezado a colar en mi espíritu por alguna ranura… o quizás nace de mi… quién sabe, pero bienvenida sea.

4 comentarios:

Nanny Ogg dijo...

Se puede ser positivo sin ser siniestro ni de "nata y fresa" (que esos son insoportables). Se puede y se debe ser positivo, es mejor para la salud, especialmente la mental, te lo digo yo que he vivido rodeada de personas negativas :D

Besos

Chris Stevens dijo...

Mi querida pateadora de culos superpositivos, es verdad eso de q te vas a pillar moto?? Uyuyuy q la Joan se nos hace motera...vamos q ya mismo estoy organizando una buena rutilla pa hacerte el rodaje :P

Animo fierecilla y q la guerra (y no la paz) sea contigo ;)

joaninha dijo...

Nanny, el término medio, claro que si :)
y lo de ser negativo, si uno se lo pudiera extirpar...

Chris, yessssssssssss, me gustaba para empezar la Van Van, pero ahora ando pensando en la VTR 250...
lo de la rutilla, claro!, en cuanto le coja el truco!

Chris Stevens dijo...

Mi voto va pa la VTR x)