martes, 25 de agosto de 2009

Introspectiva

Hoy, como casi siempre, estoy de vida introspectiva. Como he estado nerviosa y tendente a ponerme agresiva últimamente, me he tomado el día para relajarme, meditación, incienso y música. El viernes alguien me hizo preguntas que me desconcertaron por que rompieron mis esquemas y el orden de cosas en las que pretendía pensar.
A veces la vida se nos presenta de manera extraña, aunque realmente la vida es como es y nosotros tenemos nuestras percepciones muy cambiantes y dependientes de factores externos e internos que varían totalmente el color de las cosas.
Yo no pretendo saber lo que quiero o tomar decisiones que hagan que sienta que estoy determinando mi existencia. Me apetece tomarme la vida de una manera mas sencilla y natural, quiero elegir las cosas que me apetecen y que siento que son para mi. Soy una persona muy intuitiva que se turba, en ocasiones, con la velocidad de mi propia mente, que corrompe y distorsiona mis propios deseos basados en mis sensaciones.
Teniendo en cuenta que las personas que revolotean a mi alrededor solo me apetecen en tanto en cuanto no intercedan en mis ondas emocionales, son bienvenidas, por que la gente te aporta cosas increíbles, pero no me apetece forzar el hueco para dejar entrar a alguien en mi vida.
Es cierto que siempre me he sentido como una "fiereccilla indómita", una especie de tom sawyer, un espíritu libre, que una parte de mi pelea a muerte por ser como habría sido de recibo que fuera (una señorita lista y virtuosa que hace que sus padres se sientan orgullosos de ella), pero dentro de mi hay otras mujeres, una niña como mi primita Claudia, nerviosa, lista, indómita, dominante pero muy sensible que solo se entiende con los animales, que lleva un vencejo en el hombro y que siempre anda descalza, que alimenta con gusanos blancos a Ramón, el pajarito del parque del oeste que luego se debatía entre ser libre y volver a mi cálido hombro, una niña que, en realidad, añoraba el amor de su madre como quien fantasea con ser princesa, una niña querida por su padre, el mismo que le dejaba moratones también en el alma, pero al que no puede guardar rencor... esa niña busca un regazo cálido y amoroso, lo que me ha traído serios problemas en alguna relación, pero también está la mujer fuerte y dominante heredera de ese tom sawyer que no acepta lo que no entiende, que no para hasta hacer lo que cree que es justo, que es capaz de acoger en su seno a cualquiera, darle cariño, comprensión y fuerza para continuar, esa mujer intuitiva que lee en los corazones y casi puede tocarlos, que sabe cuáles son los rincones oscuros de sus seres queridos y, cuando quiere, puede poner luz en la oscuridad... ella tiene ese don.
Y está la mujer que ha vivido con un torbellino en el estómago y en el alma pero que ha conseguido ver, tras mucho trabajo, que la paz estaba ahí mismo, que ha conseguido verse a si misma frente al espejo, sencilla y sensual, fuerte e independiente. Cierro los ojos y puedo ver mi cuerpo y mi alma, me siento dentro de mi, cada poro de mi piel y dejo que mis huesos alcancen la ingravidez sumergiéndose en un mar imaginario en el que solo estoy yo, tomando conciencia de mi misma, sintiendo con cada centímetro y llenándome de mi misma, de energía, de mi propia fortaleza.

Por eso no me importa estar aquí o allí, puedo hacer lo que quiera con mi vida, eso es secundario, lo importante es esa mujer sumergida en su propio mar espiritual. Ahora el mundo no importa demasiado, las relaciones mediocres tan solo me inspiran una sonrisa condescendiente, por que yo busco algo mas elevado, una manera de vivir en la que los roles los define la espiritualidad y no los factores externos (trabajo, barrio, coche, dinero...)
No me importan los errores cometidos, no me importan los sucesos difíciles, valoro lo que he aprendido y que yo, a pesar de ser una mujer inconstante y mediocre para un mundo postmoderno, valoro la riqueza de las experiencias vividas y de las personas, mis pequeños cosmos añadidos, que orbitan a mi alrededor. Me siento plena en la soledad de mi casa, en la seguridad de mi vida, con mi incienso y mi música, las caricias gatunas, los lametones en los pies de los perros prestados... el aire de la casa de campo que alivia una noche cálida y la convierte en un oasis de agosto, el olor de la ropa limpia y la frescura de un helado de chocolate.

¿Como puede esa mujer perder su identidad sin saber ni cómo?, supongo que la necesidad de complacencia, no se si social o de ausencias vitales.

Solo se quién soy yo ahora, una persona normal con una fuerza interior que, en ocasiones, se desborda y se confunde.

Se que puede parecer una vuelta de tuerca absurda, pero siento correr a todas las mujeres de mi familia por mis venas, un matriarcado terrible, mujeres de una fuerza desbordante, mujeres sensibles, mujeres desgarradas que buscan la paz. Es fascinante poder sentirlas. Todas ellas me dan fuerza y se que la vida es maravillosa, que el mundo está frente a mi y que puedo hacer lo que yo quiera, por que nadie espera que tenga que hacer grandes cosas, solo estoy yo, estamos todas, y solo buscamos la paz.

3 comentarios:

Chris Stevens dijo...

Hey Joan, a ver si hablamos un día de estos y me cuentas. Siempre me interesan tus introspectivas x)

See/hear/read you soon!

joaninha dijo...

Ando perdida en mi mundo :)
qué tal tu????

Besitos!!!!!!!!

Nanny Ogg dijo...

Qué difíciles y qué satisfactorias son estas instropecciones. Qué difícil conocerse y encontrarse y qué maravilla sentir todas esas mujeres dentro de ti.

Besos