lunes, 18 de agosto de 2008

Veranito

Cualquiera diría que, dado lo perdidísima que ando, estoy pasando unas glamurosas vacaciones de no parar entre un destino maravilloso y otro, pero nada mas lejos de la realidad!!!!
Lo mas parecido a los bañitos playeros es el agua de mi ducha, que como llevo con el calentador estropeado y sin energía para pegarme con el fontanero (así como sin un p... duro), sale congelada... pero una que tiene espíritu, cierra los ojos a eso de las 6 de la mañana, hora en la que una se da la primerita ducha del día, y piensa "qué fresquita está el agua de esta ducha de esta piscina llena de gente guapa, coctails y camareros macizos". Luego abro los ojos y veo a mis peludos gatos esperando a que salga de la ducha para meterse en la bañera y poder llenarme de patazas negras su blanca y pulcra superficie.

Luego están los cócteles veraniegos, que oye, una tiene tanto estilo como cualquiera a pesar de que se tome un zumo de melón batido en la batidora casera y semitumbada en el sofá frente al ventilador, con una coleta bien "apretá"y con las mejores galas en cuestión de ropa fresca de andar por casa.

Alguna escapada que otra me he hecho al pueblo, con los tres gatos... tremendos viajes... que si no fuera por las anécdotas pasadas y presentes, me habría tirado por el "cerro san juan".
Como lo que le dijo el último pastor que tuvieron en casa a mi abuelo, "D. Lorenzo, tié usté que comprar una borrica, que esta se va a morir", "y cómo sabe usted que se va a morir!", "pues por que se le paran las burracas".
Burracas significa urracas en lenguaje castellanomanchego, así que claro, ahora la broma consiste en decirle a mi abuelo que se le empiezan a parar las "burracas"... por aquello de que ha cumplido 96, pero la cosa tiene su gracia por que mi abuelo está mejor que yo.

Todas las visitas han acabado en tragedia, mas por cómo soy yo de trágica tomándome las cosas que por la importancia de los hechos en si. Cada viaje de vuelta ha sido una auténtica odisea, una vez que tengo todo preparado para salir, un gato desaparece, y es que el muy capullo se esconde en cuanto nota que va a haber movimiento... pero claro, como aquello es tan grande, me ha tocado perseguir gato, enfurecida y acabar realizando mi peor pesadilla, tener que meter partes de mi cuerpo en oscuros agujeros habitados por arañas... todavía se me ponen los pelos de punta al recordar... Ahora ya me lo tomo de otro modo, ya no lloro por la pérdida del animal si no que juro en arameo, como me dice mi amigo Ivan, hablo como un camionero ucraniano... pero es que la penúltima vez, tras perseguirlo por dos casas diferentes, me tocó meter la mano, el brazo, el hombro y parte de mi cabeza entre la leña acumulada de todo el año, suaves hilos de arácnida seda acariciaban desde mis dedos hasta mis orejas... incluyendo mi cuello, DIOSSSSSSSSSSSSSSSSSS!!!!!, en un intento de agarrar al puñetero gato, para conseguir, únicamente, rozarlo con las puntas de mis dedos.
Aquella vez llegué a casa con heridas de guerra por todo mi cuerpo, por que claro, camionera ucraniana que es una, al final levanté toda la leña acumulada para diez inviernos en media hora, vamos, aun que hubiera tenido que luchar a brazo partido contra una araña peluda del tamaño de la jaca paca para agarrar al gato, amos hobre!!!!.

Y el verano todavía no ha acabado!!!

3 comentarios:

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Ayer empecé a leer tu hazaña y no la pude terminar.
Habría que verte detrás del gato y toda llena de telarañas, jajajajaj.
A ver que nos cuentas en las próximas salidas,
Besicos

joaninha dijo...

Telarañas, los pantalones hasta arriba de tierra... un cristo, vamos!
Besitos!!

amateur1965 dijo...

asi me gusta¡¡ ¿ quien dijo miedo? vamos a ti con esas tonterías jajaja

besos